La iluminación en oficinas es una cuestión de especial importancia para conseguir que los espacios de trabajo resulten agradables y conseguir con ello que el personal se sienta bien y sea más productivo. Por eso, este es un tema que cada vez cobra más relevancia cuando se trata de hacer el diseño de zonas de trabajo.
Independientemente de si se trabaja en una oficina, en una nave industrial o en cualquier otro lugar, y del tipo de tareas que se llevan a cabo, es prioritario contar con una buena iluminación. Porque esta permite realizar las tareas de forma más efectiva y segura, a la vez que influye en el estado de ánimo de las personas.
Con una buena iluminación hay menos fatiga visual y se incrementa la concentración, lo que da lugar a un aumento de la productividad y a una disminución de los errores. Es decir, se trabaja de una forma más eficiente.
También contribuye a cuidar la salud física y mental de los empleados. La salud física porque con menos fatiga visual se reducen los episodios de dolores de cabeza, y la mental porque una buena cantidad de luz mejora el estado de ánimo.
Por otro lado, no hay que olvidar que todos los trabajos entrañan riesgos, y que una buena iluminación es esencial para evitar algunos de los más básicos como tropezar con un objeto.
En el caso concreto de tareas que requieren de una especial precisión y atención al detalle, que la zona de trabajo esté bien iluminada ayuda a que el resultado sea de mayor calidad.
En el caso concreto de la iluminación para oficinas, la mejor solución es la que combina luz natural con un sistema de luz artificial eficiente.
La luz natural es la más beneficiosa para el ser humano, así que hay que intentar sacarle el máximo partido posible despejando las ventanas. Pero, por mucho que se potencie la iluminación natural, esta nunca es suficiente, así que debe complementarse necesariamente con una luz artificial.
A la hora de dar con la iluminación adecuada en una oficina es importante tener en cuenta la norma UNE-EN 12464-1:2011, que es la que establece los parámetros de iluminación para lugares de trabajo interiores.
Dentro de la iluminación artificial se distingue entre:
Como su propio nombre indica, es la que se encarga de iluminar con carácter general todo el espacio de trabajo. Para conseguir este tipo de iluminación se suele recurrir a luces de techo que aportan una luz uniforme y difusa.
Esta iluminación tiene que ser suficiente para poder llevar a cabo las tareas básicas de oficina como leer, escribir o utilizar un ordenador.
Sirve para iluminar áreas específicas en las que se llevan a cabo tareas que requieren de una mayor precisión, como las mesas de trabajo.
Este tipo de iluminación se puede conseguir mediante el uso de lámparas de escritorio, focos dirigibles o luces colgantes que permitan ajustar tanto la intensidad como la dirección de la luz.
Debe ser lo suficientemente intensa como para que permita realizar tareas con un buen nivel de atención al detalle, pero hay que controlar su brillo para que no cause deslumbramiento ni fatiga visual.
Se consigue a través de luminarias cálidas y tenues que crean un ambiente agradable y relajante. Su objetivo es que las personas se sientan cómodas y tranquilas, por lo que su utilización es habitual en las zonas de descanso o en las salas de espera.
Combinando estos tres tipos de iluminación se consigue crear un ambiente de trabajo funcional, confortable y saludable.
Si quieres conseguir una oficina confortable y funcional, aplica estos consejos:
Dale protagonismo a las ventanas, procura que estén siempre limpias y despejadas para que la luz natural inunde el espacio de trabajo. Eso sí, no te olvides de instalar cortinas o ventanas para regular la entrada de luz y evitar deslumbramientos.
También puedes valorar la colocación estratégica de espejos para reflejar y distribuir la luz natural por todo el espacio.
Escoge luminarias LED de última generación que son más eficientes y permiten ajustar tanto la intensidad como la temperatura o color de la luz en función de las necesidades de cada momento y de la hora del día.
Jugando con las luces de iluminación general, focalizada y ambiental puedes conseguir un espacio bien iluminado. Si lo que quieres es que el resultado sea perfecto, asegúrate de que no generen reflejos molestos en las pantallas de los ordenadores o en las superficies brillantes; evita que haya sombras intensas y no te excedas con la cantidad de luz o acabarás provocando fatiga visual y dolores de cabeza.
Para conseguir que el ambiente se vea todavía más luminoso, utiliza colores claros que reflejan la luz y hacen que los espacios se perciban como más grandes de lo que realmente son.
La iluminación de oficinas es una cuestión de gran importancia. Si necesitas ayuda en el diseño de tu espacio de trabajo y su sistema de iluminación, puedes contar con nuestro equipo.